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Había una vez un conejito muy pillo al que ya conocéis.  Esa noche Simón no podía conciliar el sueño...

 "¡No quiero ir a la escuela!" (...)  "Date prisa en comerte las tostadas, conejito mío, (...)"  (...) Ya eres un conejo grande", él respondió. "¡Ni hablar!"

 

 

 

Delante de la escuela, papá dio un beso a su conejito, (...) En la escuela pasaron mil cosas... "Volvemos a casa, cariño", (...)